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| JESÚS ADÁN / José Sánchez Peñate, presidente
del Consejo de Administración de JSP, en un momento de la entrevista |
SANTA CRUZ DE TENERIFE. Hace escasos días, y
con motivo de su centenario, la Cámara de Comercio de Las Palmas de Gran
Canaria concedía a José Sánchez Peñate, SA una distinción especial en
reconocimiento a su labor como empresa clave en el desarrollo del
Archipiélago. Enraizada en Gran Canaria desde 1964, donde comenzó su
singladura de la mano de su fundador, hoy ha logrado extenderse al resto
de Islas e incluso a la Península, en la que mantiene líneas de negocio
abiertas desde 1975.
En ello ha tenido mucho que ver José Sánchez
Rodríguez que, cogiendo el relevo de su padre, ha sabido conjugar la
necesaria profesionalización de una empresa de casi mil empleados, con
el mantenimiento de su carácter familiar. El camino siempre expansivo
seguido hasta ahora por su empresa le convierte en un gran conocedor de
la actualidad económica del Archipiélago y le habilita para opinar sobre
el futuro que cabe esperar.
| «El turismo que
viene a las Islas lo hace principalmente en busca de sol, pero eso
no quita que sea selectivo» |
- ¿Qué perspectivas ve al desarrollo industrial,
ahora que tanto se habla de limitar el crecimiento turístico?
- Creo que, sobre todo para las industrias agroalimentarias y de
servicios, está abierto un gran horizonte, pero no hay que olvidar a la
construcción. Canarias tiene una de las infraestructuras turísticas más
importantes del mundo. Eso hay que decirlo muy clarito. Yo no creo que
la moratoria vaya a suponer un parón en la construcción. Será, más bien,
un modo de regulación de la oferta turística en función de nuestras
necesidades y de las propias del mercado.
- ¿Y, en su opinión, qué debe incluir ese modo de
regulación?
- Es importante que ayude a potenciar un turismo de más calidad
mediante, por ejemplo, la potenciación de los campos de golf. También
debería servir para crear más puertos deportivos. Ésa es una de nuestras
grandes asignaturas pendientes. Mire usted, Baleares tiene más del
triple de puertos deportivos que Canarias. Y eso es muy sospechoso. El
anterior Ministerio ha puesto muchas pegas al desarrollo de ese tipo de
infraestructuras en el Archipiélago. Yo creo que los puertos deportivos
en la Isla, por el atractivo que suponen para el turismo de calidad, no
sólo necesarios, sino también indispensables.
| «Tenemos medios
educativos importantes, pero éstos deben adaptarse a la demanda
laboral» |
- ¿Cree usted que el modelo turístico que se ha
implantado en Canarias es el adecuado?
- Hay que tener bien presente que el turismo que acude a Canarias lo
hace principalmente en busca de sol. Eso no quita, sin embargo, que sea
selectivo. Y lo es por una simple razón: para venir a las Islas hace
falta coger un avión. Nadie viene haciendo auto-stop, ni en caravana. Es
cierto que es un turismo de clase media, pero, en mi opinión, ése es el
turismo que interesa, ya que ésa es la clase mayoritaria en toda Europa.
Millonarios cada vez hay menos y con ellos no vamos a llenar los
hoteles.
- No obstante, son muchos los que resaltan que la
turística es de las industrias menos estables.
- Yo no creo que sea así. El turismo está siendo cada día más potenciado
en el mundo. Todos los países quieren que los visiten más turistas.
Tampoco pienso que sea frágil, o al menos no lo es aquí más que en otros
lugares. Si hay un problema bélico en el Sáhara, evidentemente puede
restarnos turistas, pero también puede hacerlo en una estación invernal
cuando no nieva, o en el Mediterráneo cuando hay problemas entre
israelitas y palestinos.
| «El desarrollo de
puertos deportivos es una de las grandes asignaturas que quedan por
cumplir en Canarias» |
- Volvamos al terreno industrial. Al fin y al cabo
en él se ha cimentado la expansión de su empresa. En primer lugar, ¿cómo
cree que están tratados los productos agroindustriales en el Régimen
Específico de Abastecimiento?
- En mi opinión, el REA ha sido bien retomado desde el Gobierno. En lo
que se refiere específicamente al sector industrial, los canarios no
podemos permitir los intentos de desmantelarlo venidos desde la
Península. La industria peninsular, si puede, no invierte un duro en
Canarias. Las que lo han hecho se pueden contar con los dedos de una
mano y aún sobran. Estos señores están molestos porque, según dicen, el
REA va en contra de la industria peninsular. Pero hay que decirles bien
claro que el REA ha nacido para el desarrollo de la industria canaria y
no para el de la Península. Por lo tanto, me parece lamentable que en
estos momentos se estén desmantelando ayudas a la industria canaria en
beneficio de la peninsular, y así se lo hemos comentado al presidente
del Gobierno, al vicepresidente y consejero de Economía, Adán Martín, y
a los consejeros de Agricultura e Industria.
| «La misión del
comercio debe ser complementaria a la de la industria, que es la que
verdaderamente crea riqueza» |
- ¿Choca eso con los intereses del comercio?
- Con todos los respetos para los importadores y los comerciantes, su
misión tiene que ser complementaria a la de la industria. Las
importaciones deben ser de todo aquello que no pueda producirse en
Canarias. Evidentemente, a la industria gallega, por poner un ejemplo,
le interesa colocar productos terminados en Canarias, pero eso no creará
ninguna riqueza aquí.
- ¿Cuál debe ser el camino para crearla entonces?
- Yo soy partidario, en primer lugar, de que las inversiones se
distribuyan entre los diferentes sectores que tienen posibilidades de
crecimiento en el las Islas.
| «La RIC será un
buen instrumento si logra que las inversiones se distribuyan entre
los diferentes sectores con posibilidades» |
- La RIC nació con ese objetivo...
- Así es. Y será un buena herramienta si logra repartir el capital entre
las diferentes posibilidades de negocio que existen. en Canarias. Si no,
todo el mundo seguirá yendo a lo cómodo. Cuando lo más fácil fue
invertir en plataneras, todo el mundo a plantar plátanos. Ahora, cuando
lo cómodo es hacerlo en turismo, todos a invertir en él. La RIC debe
servir para que también inyecte capital a la industria, a la agricultura
y al comercio. Sólo así se puede evitar el desastre de depender de un
solo sector.
- ¿Qué opinión le merece el camino andado hasta
ahora por la ZEC?
- Creo que aún va un poco lenta, pero por lo menos ya ha empezado a
andar. Sin embargo, seguimos teniendo el problema de la escasez de
terreno. Nosotros, por ejemplo, hemos tenido enormes dificultades para
encontrar un solar en Güímar donde desarrollar nuestra línea de pan
congelado.
Creo que es necesario un mayor desarrollo de las
áreas industriales y agroindustriales. Si no hay planificación para
hacer viviendas, usted no tendrá viviendas. Y, lógicamente, si no la hay
para zonas industriales, tampoco tendremos industria.
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| «La ZEC va un poco
lenta, pero por lo menos ya ha echado a andar» |
- ¿Puede ocurrir que el canario de ahora sea menos
emprendedor que el de antes?
- No, no lo creo. Lo que pasa es que antes aquí no había riqueza y había
que ir a buscarla fuera. Hoy, en cambio, la riqueza está aquí y la gente
no se ve obligada a moverse de las Islas. Otro problema es la educación.
En Canarias contamos con dos universidades muy importantes, pero éstas
no siempre sirven para cubrir la demanda laboral. Tenemos buenos medios
para formar arquitectos, ingenieros, abogados y médicos. Pero nos faltan
maestros de la construcción, electricistas, fontaneros, soldadores. Yo
creo que la enseñanza debe estar al servicio del mercado laboral. Aquí
todo el mundo aspira a sentarse en una oficina frente a un ordenador.
Parece como si a los padres les diera vergüenza tener un hijo albañil.
Eso en Europa no pasa.
- Y al comercio canario, ¿cómo cree que le han
afectado los cambios habidos en los últimos años con la llegada de las
grandes superficies?
- Evidentemente, eso ha hecho cambiar todo el mercado. Pero no me
atrevería a decir si hay sido cambios positivos o negativos. Son los que
hay y así hay que aceptarlos. En otros tiempos sólo existían pequeñas
tiendas. Luego fueron creciendo y hoy han llegado las grandes
superficies. Más adelante se comprará por Internet, y en un futuro más
lejano aún serán otros medios, a los que el comerciante se tendrá que ir
acomodando. Quién iba a decirnos hace unos años que el pan iba a
venderse en tiendas especializadas.
No obstante, creo que, como en todas las cosas, su
implantación admite ser regulada y me parece bien que la Ley del
Comercio establezca normas para ir adaptándola a las necesidades del
mercado.